15 noviembre, 2013
BREVE HISTORIA DE LA IGLESIA - Siglo XIX en adelante: Edad Contemporánea
Siglo XIX: 1804: Fundación de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera.
1804: Napoleón emperador. 1810 en adelante: Movimientos de independencia de las colonias
españolas en las Américas.
1811-1887: Carlos F.W. Walther, primer presidente de la LCMS, y autor de Ley y Evangelio
(1885). 1830: Joseph Smith publica el Libro de Mormón.
1847: Inmigrantes alemanes fundan la LCMS (Lutheran Church-Missouri Synod) en USA.
1848: Karl Marx publica el Manifiesto comunista. 1854: Dogma de la inmaculada concepción de
María. 1865: Fundación del Ejército de Salvación.
1869-1870: Concilio Vaticano I. Fin de los Estados Pontificios.
1895-1976: Hermann Otto Erich Sasse (teólogo luterano confesional).
BREVE HISTORIA DE LA IGLESIA - Siglos XV a XVIII: Edad Moderna
Siglo XV: 1412-1431: Juana de Arco. 1450: Invención de la imprenta.
1453: Fin del Imperio Romano de Oriente (caída de Constantinopla).
1456: Biblia de Gutenberg. 1483-1546: Martín Lutero.
1484-1566: Bartolomé de las Casas. 1492: Colón llega a América.
Siglo XVI: 1509-1564: Juan Calvino. 1517: Reforma Luterana: 95 Tesis de Martín Lutero (31 de octubre). 1524-1525: Guerra de los Campesinos.
1529: Catecismos de Lutero. 1530: Luteranos presentan a Carlos V la Confesión de Augsburgo (25 de junio). 1534: Biblia de Lutero.
1534: Enrique VIII de Inglaterra rompe con la Iglesia católica.
1537: Ignacio de Loyola funda la Compañía de Jesús (jesuitas).
1547-1564: Concilio de Trento. 1555: Paz de Augsburgo.
1562-1598: Guerras de religión en Francia.
1580: Luteranos publican el Libro de Concordia. 1598: Edicto de Nantes.
BREVE HISTORIA DE LA IGLESIA - Siglos V a XV: Edad Media
Siglos V y VI: 496: Conversión de Clodoveo, rey de los francos. 529: Regla de San Benito. 553:
II Concilio de Constantinopla. 589: Conversión de Recaredo I, rey de los visigodos. 597: Papa Gregorio I envia a Agustín de Canterbury a evangelizar Inglaterra.
Siglo VII: 622: Mahoma funda el Islam. 638: Los árabes conquistan Jerusalén.
Siglo VIII: 711: El Islam llega a España. 756: Nacen los Estados Pontificios.
787: II Concilio de Nicea.
Siglo IX: 800-814: Carlomagno emperador. 862: Ratislav I envía a Cirilo (827-869 d.C.) y Metodio
(815-885 d.C.) a evangelizar la Gran Moravia.
BREVE HISTORIA DE LA IGLESIA - Siglos I a V: Edad Antigua
Siglo I: 30: Pentecostés. 32-34: Conversión de san Pablo. 49-50: Concilio de Jerusalén. 47-66:
Viajes misioneros del apóstol Pablo. 67: Martirio de Pedro y Pablo. 70: Jerusalén destruida por Tito.
95-96: Persecución de Domiciano.
Siglo II: 107: Persecución de Trajano. 117: Martirio de Ignacio de Antioquía.
130-202: Ireneo de Lyon. 155: Martirio de Policarpo.
165: Persecución de Marco Aurelio.
Siglo III: 202: Edicto de Septimio Severo. 249-251: Persecución de Decio.
251-356: Antonio Abad. 295-373: Eusebio de Cesarea.
299-373: Atanasio de Alejandría.
Viajes misioneros del apóstol Pablo. 67: Martirio de Pedro y Pablo. 70: Jerusalén destruida por Tito.
95-96: Persecución de Domiciano.
Siglo II: 107: Persecución de Trajano. 117: Martirio de Ignacio de Antioquía.
130-202: Ireneo de Lyon. 155: Martirio de Policarpo.
165: Persecución de Marco Aurelio.
Siglo III: 202: Edicto de Septimio Severo. 249-251: Persecución de Decio.
251-356: Antonio Abad. 295-373: Eusebio de Cesarea.
299-373: Atanasio de Alejandría.
16 agosto, 2011
Ser justos
Romanos 3:27-31 – Lucas 18:9-14
La persona injusta | La persona justa |
1. Se reconoce inocente delante de Dios. | 1. Se reconoce culpable delante de Dios. |
2. Es la última en juzgarse a sí misma. | 2. Es la primera en juzgarse a sí misma. |
3. No pide ni tiene misericordia. | 3. Pide la misericordia divina por ella y por los demás. |
4. Busca la justicia dentro de sí misma y en sus propias fuerzas naturales, basándose en la ley. | 4. Busca la justicia afuera, en alguien más, que venga a ser su salvador y abogado ante Dios. |
5. Esta justicia propia la presenta como un mérito delante de Dios. | 5. Esta justicia la recibe de gracia, como un don y un regalo precioso de parte de Dios, ofrecido por el Evangelio, que nos habla de los méritos conseguidos por Cristo en la cruz: perdón del pecado, vida y salvación. Esta justicia, que proviene de Dios, salva al pecador arrepentido. |
6. Se remite a su propio corazón, sus propios sentimientos y emociones. | 6. Se remite a la Palabra santa y a los santos sacramentos del Bautismo y la Santa Comunión. |
7. No tiene salvación ni fe, porque se considera auto-suficiente. | 7. Tiene certeza de su salvación, aunque sea indigna de ello. |
8. Una fe falsa es activa en ella mediante obras meritorias que Dios no mandó ni prescribió en su Palabra: peregrinaciones, indulgencias, invocación a los santos, adoración de reliquias, devoción a la Virgen o al Papa, devoción por la tecnología y la ciencia. | 8. La fe es activa en ella mediante obras de amor en su vocación como padre, madre, hijo, empleado, gobernante, pastor, etc. |
9. Se deja llevar por lo que brilla y es ostentoso en este mundo, buscando así su propia gloria. | 9. No busca su propia gloria, aunque falle muchas veces en el caminar diario. |
10. No vive en arrepentimiento verdadero, pues no tiene conciencia de que ofende a Dios y de lo que es pecado. | 10. Vive y crece en el arrepentimiento diario, esto es, en contrición y fe. |
11. Debe predicársele ante todo la Ley, los Diez Mandamientos a manera de espejo para su vida, y luego el Evangelio cuando se arrepiente. | 11. Debe predicársele principalmente el Evangelio, sin descuidar la predicación de la Ley como espejo y guía para su vida. |
12. Su destino es el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. | 12. Su destino es la dicha eterna junto a Cristo y todos sus santos. |
Adrián Correnti
15/08/2011.
25 junio, 2011
El Espíritu Santo convencerá (3° Parte)
El juicio de Dios para quienes rechazan a Cristo. Cristo dijo que el Espíritu Santo convence al mundo no solamente acerca de lo que es pecado y de lo que es la justicia que vale ante Dios, sino que también convence del juicio o veredicto de Dios acerca del mundo. Dice Cristo: "Ya está aquí el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo. Él decía esto para indicar la clase de muerte que iba a morir” (Juan 12:31-33). El veredicto o la sentencia de Dios sobre el mundo, fue salvarlo y perdonarlo mediante la cruz de Cristo.
Allí, en la cruz, Dios ejecutó su sentencia: Cristo, el justo e inocente, murió por los pecadores, por la humanidad culpable, a fin de conseguirle la paz. Por eso dice Cristo: “Si alguno oye Mis palabras y no las guarda, Yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que Me rechaza y no recibe Mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-78).
Frente al amor y la compasión de Dios demostrados en la cruz, quien se niega a ver y recibir tal perdón, se condena por su propia culpa, no por el deseo de Dios. Como está escrito: “Este es el juicio: que la Luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, pues sus acciones eran malas” (Juan 3:19). Pero Cristo invita a todos a la fe en él, cuando dice: “Mientras tienen la Luz, crean en la Luz, para que sean hijos de la Luz” (Juan 12:36).
16 junio, 2011
El Espíritu Santo convencerá (2º Parte)
Convencerá al mundo de pecado (v. 9): el anuncio de la ley. ¿Por qué se hace necesario que el Espíritu Santo recuerde y enseñe a la Iglesia las palabras de Cristo? Porque sin el auxilio del Espíritu Santo, lo más común en el mundo es predicar y enseñar un falso cristianismo, un falso arrepentimiento, que consiste en poner la confianza en las propias obras para sumar méritos delante de Dios. Tal falsa predicación y tal falso arrepentimiento engendra pura hipocresía y una piedad falsa. En el verdadero arrepentimiento, en el verdadero cristianismo, en cambio, el hombre desespera de sí mismo y se considera perdido y condenado a causa de su pecado (contrición) por el martillo de la Ley, a la vez que pone los pensamientos en Cristo o en la fe por el anuncio del dulce Evangelio.
12 junio, 2011
El Espíritu Santo convencerá (1º Parte)
“Así está escrito, que el Cristo padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día; y en Su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas. Por tanto, Yo enviaré sobre ustedes la promesa de Mi Padre; pero ustedes, permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo alto.” (Lucas 24:46-48).
Esta promesa de Cristo a sus discípulos se cumplió el día de Pentecostés. Pocos días después de su ascensión a los cielos, él envió el Espíritu Santo sobre la Iglesia reunida en Jerusalén, y pronto los discípulos comenzaron a anunciar la palabra de Dios a la gente en la ciudad. Dice la Escritura: “Y Pedro, con muchas otras palabras testificada solemnemente: ‘Sálvense de esta generación perversa.’ Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como 3000 personas. Y se dedicaban continuamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración” (Hechos 2:40-42).
La obra del Espíritu Santo: convencer al mundo de pecado y de justicia. Dice Jesús: “Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hechos 1:8).
10 junio, 2011
Salvando vidas (Parte 4)
Jesús el Dador de obreros para la cosecha
a. La invitación de Dios al oficio pastoral como manifestación de su gracia. Jesús no envía a una “siembra”, sino a una “cosecha”. Tanto la siembra como la cosecha la realiza Dios. Jesús dice, refiriéndose a su muerte: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto” (Jn. 12:24). La muerte y la resurrección de Cristo fue la siembra de Dios sobre el mundo. Su sangre vertida en la cruz hizo florecer una nueva esperanza para la humanidad; su resurrección victoriosa del sepulcro, produjo frutos de justicia y vida eterna para el mundo. Por eso no somos enviados a una siembra, sino a una cosecha, que es de Jesús: “Pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a su cosecha" (Mt 9:38).
Entonces podríamos preguntarnos: ¿para qué nos necesita Dios, si él se encarga tanto de la siembra como de la cosecha? Pero esa no es la pregunta correcta. Más bien deberías preguntarte: ¿por qué Dios quiere que sea una obrero en su cosecha? Respuesta: Es verdad que Dios no necesita de nadie para hacer su obra de salvación. Pero Él, como amante esposo, quiso compartir con ella, su amada Iglesia (contigo), el privilegio, el honor, la dignidad y la vocación divina de “salvar vidas”.
05 junio, 2011
Salvando vidas (Parte 3)
Jesús el Señor de la cosecha.
a. La visión de Jesús: la realidad de una gran cosecha. Jesús, cuando dice “la cosecha es mucha, los obreros son pocos. Rueguen al señor de la cosecha que envíe obreros”, no lo dice en tono pesimista. Las personas que viven en la zona rural están seguras de esto: cuando el tiempo estuvo acompañando; cuando la lluvia fue la adecuada; cuando al campo no le faltaron abono ni los nutrientes necesarios; en fin, si está presente todo lo que hace a una cosecha con buenos rindes… ¡no hay expectativa pesimista alguna! Jesús les dice eso mismo a los discípulos: la cosecha es mucha, hay mucho trigo para recolectar del campo. Por eso se hacen necesarios más trabajadores para levantar una cosecha que ofrece tan buenos rindes. El campo es el mundo; Cristo es el dueño del campo; la Iglesia son los obreros enviados a levantar la cosecha. Vayamos, pues, nosotros también a levantar la cosecha, en los campos de servicio que Dios nos tiene preparados.
04 junio, 2011
Salvando vidas (Parte 2)
Jesús el Pastor misericordioso.
a. El uso del Bautismo: la vida en arrepentimiento. La mayor parte de nosotros hemos sido bautizados. Pero luego, ¿qué uso tiene el Bautismo en la vida diaria? El vivir en arrepentimiento, y el de anunciar el arrepentimiento a otros. La vida en arrepentimiento incluye “orar por obreros para la cosecha”, del mismo modo que tener playas implica hacer uso de ellas, o estudiar turismo u hotelería implica entre otras cosas orientar a las personas a que disfruten de esas playas. De eso se trata precisamente la vida cristiana y el ministerio de la palabra (el oficio pastoral).
b. Conceptos mundanos sobre el oficio pastoral. Pero, ¿qué concepto tiene el mundo del oficio pastoral? Al contrario de lo que suele pasar con otras carreras, el ministerio de la palabra es una vocación desagradable para el mundo. Porque vivimos en un mundo caído en el pecado y apartado de Dios. Por eso se lo relaciona al oficio pastoral con ritos y costumbres pasados de moda, o como un oficio relacionado con personas que engañan a los demás mediante falsas historias, para quedarse con su dinero.
01 junio, 2011
Salvando vidas (Parte 1)
Hace unos días iba de camino a la estación de ómnibus de Retiro para cambiar el pasaje de Juan, a fin de que llegara a Mar del Plata, no el viernes, sino el día sábado. Era como la hora del mediodía y faltaba poco para llegar a la terminal de tren. En el vagón donde me encontraba no había muchas personas, así que podía distinguir fácilmente el rostro de la mayoría de ellas. Era una mañana soleada y fresca, ideal para viajar.
Sin embargo, como venía pensando en la introducción para este mensaje, en lo que menos reparé era en las personas que me rodeaban. Como no pude encontrar una introducción adecuada, decidí volcar mis pensamientos en otra cosa. Fue ahí cuando me detuve a observar el rostro de aquellas personas. Ante un día tan hermoso, sus rostros decían otra cosa. Se las notaba cansadas. Algunos de aquellos rostros, reflejaban preocupación; otros, amargura. También había rostros alegres y conversadores. Pero en general, se notaba miradas cansadas, tal vez, por el trajín del viaje en aquel tren. Pero también, miradas que quizás reflejaban sentimientos más profundos que se encontraban en el corazón. Sentimientos y situaciones de su vida que las ponían tristes, que las hacían vivir aprisionadas o cautivas de vicios, de la violencia, o de la culpa.
30 mayo, 2011
"Bienaventurado el que piensa en el pobre" (Salmo 41)
El salmo 41 consiste en la súplica de alguien que está pasando por una etapa de enfermedad. El rey David, como ungido del Señor para guiar al pueblo de Israel, tiene una grave enfermedad, a tal punto que no se sabe si quedará con vida. Sus parientes, amigos y conocidos lo visitan en su lecho de dolor, y al salir dicen: “Una cosa del demonio se ha apoderado de él, así que cuando se acueste, no volverá a levantarse” (Sal. 41:8). Pero David, lejos de imaginarse que esos sean los comentarios de personas que lo estiman y que desean su bien, considera que son comentarios provenientes de la boca de sus enemigos: “Mis enemigos hablan mal de mi, diciendo: ‘¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?’ Y si alguien viene a verme, habla mentira; su corazón recoge malas noticias, y cuando sale fuera, lo publica” (Sal. 41:5-6).
La ayuda más importante del que está atravesando un momento de enfermedad es Dios. Porque, para David, hay una situación de pecado que es preciso confesar. Este salmo no dice que la enfermedad del rey se deba a algún pecado que él haya cometido. Sin embargo, dice: “Oh, Señor, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra Ti he pecado” (Sal. 41:4). Dicen las Sagradas Escrituras que “la paga del pecado es la muerte”, sea esta tanto física como espiritual (Romanos 6:23). La enfermedad que el salmista experimenta, habla de la realidad del pecado con que todo ser humano ha venido a este mundo desde su nacimiento (Sal 51:5), incluso tú y yo. Por esa razón, la plegaria de David, que dice “Señor ten piedad” se ha convertido desde el comienzo de la iglesia cristiana en una parte fundamental de la oración y de la liturgia en la adoración pública. Porque cuando la Iglesia recita o canta el “Kyrie eleison” (que traducido del griego significa “Señor, ten piedad”), está reconociendo la necesidad de la presencia y de la salvación de Dios en Cristo.
23 mayo, 2011
"Cuidado Pastoral" (Richard Eyer)
El libro "Cuidado Pastoral", de Richard Eyer, es excelente y muy relevante para la pastoral actual. El autor anima a los pacientes hospitalizados a que cuenten su historia de sufrimiento, para luego ayudarles a interpretar la misma a la luz de la historia de la cruz. Es verdad que muchas veces esto no es posible a la primera visita que se hace a un paciente, hermano enlutado, depresivo, etc., sino que sucede después un período de tiempo trascurrido. A veces no entendemos automáticamente lo que Dios tiene para decirnos en una situación de dolor. Pasan semanas, meses e incluso años hasta que, con la perspectiva que ofrece el tiempo trascurrido, y la fe que ha ido madurando bajo el amparo de la gracia divina, uno puede interpretar finalmente el actuar de Dios que estuvo presente en mi sufrimiento.
18 mayo, 2011
La santidad tan buscada
Para comenzar, es preciso decir que nosotros los cristianos no queremos conformarnos a los valores del mundo, porque son contrarios a los mandamientos de Dios en su Palabra. Esto es, el individualismo, el hedonismo, el materialismo, el egoísmo, el relativismo religioso, los vicios, la falta de fe en Dios y su Palabra, la desobediencia a nuestros padres, la arrogancia, la soberbia, la falta de amor. Cuando comparamos los 10 Mandamietos con nuestra vida, en palabras, pensamientos, obras y actitudes, y deseos secretos del corazón, surge sin embargo, un fuego en nosotros que se rebela inconscientemente, y nos apenamos, sentimos dolor por eso, porque ofende a nuestro Salvador. Esa es la "carne", el viejo hombre en nosotros que tira para abajo, la vieja naturaleza heredada de Adán, la carne de pecado que arrastramos con nosotros hasta el día de nuestra muerte. Y uno dice: "¡Estoy perdido!" "¿Qué puedo hacer?" Pero la Palabra de Dios es clara: "la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23a). Esta es la verdad: nada podemos hacer como para ser considerados perfectos y santos delante de Dios.
Pero en Cristo, el Hijo de Dios, somos más que vencedores, gracias a Aquel que nos amó: siendo nosotros sus enemigos, él nos consideró sus amigos, dando su vida en la cruz para el perdón de nuestros pecados. Y esto, es por gracia, es decir, sin necesidad de alguna obra nuestra, ni siquiera la más chiquita, sin mover siquiera un sólo dedo. Pues el camino del calvario, sólo el Cordero de Dios pudo recorrerlo en buen de nosotros. Dice la Escritura que todos lo abandonaron, abandonado por Dios su Padre también. ¡Es por gracia que somos justos y santos, no por nuestras fuerzas! Dios así quiso revelar su justicia, castigando justamente en Cristo el pecado nuestro, para así absolvernos de nuestros delitos y librarnos de la ira venidera y del castigo eterno, por amor de nosotros en Cristo.
Pero en Cristo, el Hijo de Dios, somos más que vencedores, gracias a Aquel que nos amó: siendo nosotros sus enemigos, él nos consideró sus amigos, dando su vida en la cruz para el perdón de nuestros pecados. Y esto, es por gracia, es decir, sin necesidad de alguna obra nuestra, ni siquiera la más chiquita, sin mover siquiera un sólo dedo. Pues el camino del calvario, sólo el Cordero de Dios pudo recorrerlo en buen de nosotros. Dice la Escritura que todos lo abandonaron, abandonado por Dios su Padre también. ¡Es por gracia que somos justos y santos, no por nuestras fuerzas! Dios así quiso revelar su justicia, castigando justamente en Cristo el pecado nuestro, para así absolvernos de nuestros delitos y librarnos de la ira venidera y del castigo eterno, por amor de nosotros en Cristo.
29 abril, 2011
Salmo 111: El Señor alimenta a los que le temen
Introducción
Dios estableció un Nuevo Pacto entre Él y los hombres a través del sacrificio de Cristo y su resurrección de entre los muertos. Esto celebramos en la Pascua. Los beneficios de su obra salvadora los recibimos por los medios de gracia (la Palabra de Dios, el Bautismo, la Santa Cena). En el Salmo 111, se nos recuerda que la Santa Cena es un medio de salvación, porque en ella Cristo mismo se entrega en cuerpo y sangre, para que recibamos el perdón de los pecados mediante la fe, es decir, como un don y regalo, sin necesidad de obras nuestras. Esta obra es una “maravilla” (v. 4a) del Señor, un milagro, que él instituyó para ser recordado, y que recibimos por ser parte de su pueblo, la Iglesia. Pues dice: “Ha hecho sus maravillas para ser recordadas: ¡clemente y compasivo es el Señor! Ha dado alimento a los que le temen: recordará su Pacto para siempre” (Salmo 111:4-5).
Salmo 111: la obra de Dios mediante la Santa Cena
“¿Qué beneficios confiere el comer y beber así?
Estos beneficios los enseñan las palabras: “Dado y derramada por vosotros para remisión de los pecados”; a saber, que en la Santa Cena se nos da por estas palabras remisión [perdón] de los pecados, vida y salvación. Porque donde hay remisión de los pecados, allí hay también vida y salvación” (Libro de Concordia: Catecismo Menor art. VI, § 9-10, p. 366).
Estos beneficios los enseñan las palabras: “Dado y derramada por vosotros para remisión de los pecados”; a saber, que en la Santa Cena se nos da por estas palabras remisión [perdón] de los pecados, vida y salvación. Porque donde hay remisión de los pecados, allí hay también vida y salvación” (Libro de Concordia: Catecismo Menor art. VI, § 9-10, p. 366).
23 abril, 2011
Apocalipsis: un bosquejo de la revelación de Jesús
El presente artículo muestra las tres secciones del Apocalipsis: la introducción, las seis visiones y la visión final del cielo. Entender dónde cada sección encaja en el Apocalipsis es como poner bien las piezas de un rompecabezas. Ya que han surgido varias interpretaciones erradas de este libro, presentamos al lector sencillo un bosquejo que hace honor al propósito del apóstol Juan con este libro: brindar consuelo en medio del sufrimiento, y paz en medio de las tormentas de la vida.
I. Introducción: llamado al arrepentimiento
A. 1:1-8 – Prólogo: la promesa de la inminente venida de Cristo.
B. 1:9-3:22 – Jesús ordena a Juan llamar al arrepentimiento a las siete iglesias.
C. 4:1-5:14 – Adoración gloriosa en las cortes celestiales de Dios.
18 abril, 2011
Lady Gaga - single "Judas"
Contestación a un amigo sobre el single de Lady Gaga "Judas".
Pueden verlo en: http://www.youtube.com/watch?v=wagn8Wrmzuc (link actualizado)
¿Quieres mi comentario del single de Lady Gaga? Ella dice literalmente que Judas, su amado, es satán. Por lo tanto, toda interpretación alegórica queda descartada por la misma Lady Gaga. Pasemos a la interpretación literal .(¡Nunca imaginé que llegaría el día que haría exégesis de textos herejes! Realmente, nuestro santo debería ser san Ireneo de Lyon, cual patrono de los intérpretes de la fe).
Primero: Esta mina está revolcada en el lodo, y desde el lodo canta a su amado. Queda demostrado lo que dice el Catecismo Menor: ¡Lady Gaga no puede creer en Jesucristo nuestro Señor, ni venir a él, a menos que el Espíritu de Dios la convierta por el evangelio! ¡Gracias a Dios por su don indescriptible en Cristo Jesús, que nos rescató del lodo del pecado y nos lavó con su sangre preciosa en el bautismo!
Segundo: Históricamente la música ha sido una de las principales expresiones culturales por las cuales manifestar tanto la aversión a Dios como la devoción a Dios y su santa Palabra. Lady Gaga no podía ser la excepción. Ella dice de una manera aceptable públicamente lo que de otro modo sería repudiado públicamente. Ante cualquier crítica, ella podría decir: es sólo música, no constituye un ataque al cristianismo.
05 abril, 2011
Cristo, refugio y fortaleza de los oprimidos
Cierta vez visitamos a una señora mayor en un asilo de ancianos. Estaba recostada sobre su cama, y padecía dolores en su cuerpo. Se la notaba muy mal. De pronto, en cierto momento juntó las manos y comenzó a repetir vez tras vez: “Dios es amor”. Nos quedamos parados en silencio, sin saber qué decir o qué hacer. Con el transcurrir del tiempo, varias veces me pregunté qué habría dicho yo en una situación semejante. Qué pensamientos tendría sobre Dios si hubiera sido yo el que estuviera padeciendo.
En el Salmo 59 es David el que está siendo acosado. Está padeciendo otro tipo de sufrimiento, pero no por ello menos doloroso. David sabe que cuenta con el favor de Dios. También sabe que esos momentos que le tocan vivir no se deben por algún pecado que cometió. Dice: “Sálvame de los hombres sanguinarios… hombres feroces me atacan, pero no es por mi transgresión, ni por mi pecado. Sin culpa mía, corren y se preparan contra mí. Despierta [Dios] para ayudarme” (Sal. 59:2b, 3b-4). Sin embargo, esto no dice nada especialmente importante sobre David. En realidad, dice mucho de Dios. ¿Qué dice sobre Dios? Que el padecimiento en este caso no es señal de su ira, sino de su gracia.
¿Cómo puede ser esto? “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”… en Él. Dios se torna presente y significativo en situaciones difíciles de la vida a través de las buenas nuevas del Evangelio. A través de las pruebas, él somete a nuestro viejo hombre, lo mortifica, y fortalece nuestra fe en el consuelo de su gracia. Dios se vale del acoso de sus enemigos contra nosotros para hacer su obra propia en nosotros: llevarnos al refugio seguro de su paternal corazón, unirnos con él. Y todo esto lo realiza el Espíritu Santo, mediante la Palabra de Dios y la fe, que nos trae a Cristo, y nosotros somos llevados a Él, quien de este modo se torna nuestro escudo y fortaleza.
Pero, ¿escudo y fortaleza contra qué cosas, contra qué enemigo? Dice el rey David: escudo contra “los perros”. Cristo expuso su vida por nosotros, a fin de protegernos de la mordida de los perros. Ellos fueron quienes le arrancaron los vestidos, quienes lo azotaron, quienes lo crucificaron en la cruz. Como dice el Salmo 22:16-17a, “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies. Puedo contar todos mis huesos”. Y todo esto, Cristo lo hizo por amor de nosotros, y para nuestra salvación, a fin de que tengamos el perdón de los pecados, y la vida eterna.
11 marzo, 2011
El Señor ha puesto en mi boca
El Señor ha puesto en mi boca
un canto de acción de gracias,
a él le debo la salvación y la vida.
Desde su trono inclinó su oído,
desde los cielos descendió
para librarnos con su brazo poderoso.
“De los soberbios frustró
el pensamiento de sus corazones;
exaltó a los humildes,
y les colmó de bienes.”
El Señor ha puesto en mi boca
un canto de acción de gracias.
Su misericordia rodea la tierra,
y su amor hasta los confines del mundo.
No olvidó al pobre que a él clamaba,
ni retuvo para sí mismo su gloria,
sino que concedió el perdón
al triste y abatido por Cristo su Hijo.
Cuando lo vean venir, ríndanle honores,
témanle todos los pueblos de la tierra;
pues él juzgará al mundo con justicia,
y librará a su pueblo de todos sus temores.
El Señor ha puesto en mi boca
un canto de acción de gracias,
pues de él recibí la salvación y la vida.
Adrián Correnti.
11/03/2011.
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